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Calambres en las piernas: causas y cuándo son peligrosos

Los calambres en las piernas son contracciones musculares bruscas y dolorosas, casi siempre en la pantorrilla, más frecuentes de noche. En la mayoría de los casos no son peligrosos: el esfuerzo, la deshidratación, la edad, el embarazo y algunos medicamentos son las causas más comunes. Estirar el músculo, moverse y beber suficiente agua durante el día ayuda a que den con menos frecuencia.

Actualizado el 12 min de lectura

¿Qué es un calambre en la pierna?

Los calambres en las piernas son contracciones musculares bruscas, involuntarias y dolorosas, casi siempre en la pantorrilla; también pueden darse en el pie o en la parte de atrás del muslo. Aparecen de golpe, duran entre unos segundos y un par de minutos, y el músculo suele quedar sensible un rato después de que pasa. Estirarlo con fuerza en el momento suele aliviar el dolor.

No es lo mismo que la pesadez o la hinchazón de piernas. La pesadez es una sensación sostenida que se acumula con las horas de pie y baja al acostarse; el calambre, en cambio, es un episodio puntual y agudo, y puede darse incluso en piernas sin ningún problema de circulación. Las dos cosas pueden coincidir en la misma persona, pero no son la misma molestia ni tienen siempre el mismo origen.

Tampoco es lo mismo que el síndrome de las piernas inquietas, con el que a veces se confunde: ahí lo que domina es una necesidad de mover las piernas al quedarse dormido, casi siempre sin el dolor fuerte del calambre, y la molestia dura más tiempo que un espasmo puntual.

Además del calambre nocturno, que es el más frecuente y el que ocupa esta guía, existe el calambre asociado al ejercicio, que aparece durante o justo después de un esfuerzo intenso. Puede pasar una sola vez en meses o volverse casi semanal; la frecuencia varía mucho de una persona a otra y, por sí sola, no indica que algo ande mal.

¿Por qué se producen los calambres en las piernas?

La mayoría de las veces no hay una causa única identificable. Aun así, hay varios factores que aparecen seguido junto con los calambres:

  • El esfuerzo físico. Un día de caminar mucho, hacer ejercicio intenso o cargar peso deja el músculo más propenso a acalambrarse esa misma noche.
  • La deshidratación. Tomar poca agua durante el día, sobre todo en climas cálidos, se asocia a más calambres.
  • La edad. El riesgo de calambres nocturnos en las piernas aumenta con los años.
  • El embarazo. Las personas embarazadas tienen más riesgo de calambres en las piernas que el resto.
  • Algunos medicamentos. Los diuréticos, los betabloqueantes, algunos anticonceptivos y los medicamentos para la presión arterial o el colesterol se han relacionado con más calambres, aunque no siempre está claro si la relación es directa.
  • El potasio, el magnesio o el calcio bajos. Un desequilibrio de estos minerales en la sangre está entre los factores que se asocian a los calambres musculares.

Otras afecciones de salud también se relacionan con más calambres: la diabetes, el hipotiroidismo o el hipertiroidismo, la enfermedad renal crónica, la enfermedad de Parkinson y los problemas de circulación arterial están entre las más mencionadas. Ninguna se diagnostica por el calambre solo —casi siempre viene acompañada de otros síntomas propios de esa condición—, y es el conjunto el que orienta, no un calambre aislado.

¿Por qué dan más de noche?

Es la pregunta que más se repite, y la respuesta honesta es que no se sabe del todo. Durante el sueño el cuerpo está quieto por horas seguidas, sin el movimiento que durante el día mantiene el músculo activo; a eso se suma el cansancio que el músculo acumuló en la jornada. Esa combinación —músculo cansado, muchas horas sin moverse— parece dejarlo más propenso a contraerse de golpe.

El músculo de la pantorrilla sostiene el peso del cuerpo al caminar o estar de pie durante buena parte del día; de noche, ya cansado y sin ese mismo estímulo, parece ser cuando el espasmo se dispara con más facilidad.

En quienes además tienen una circulación venosa más cargada, por pasar el día de pie o con las piernas hinchadas, el calambre nocturno se nota con más frecuencia; no le pasa a todo el que tiene várices ni falta en quien no las tiene, pero la relación aparece seguido, como se ve más adelante en esta guía.

Varias de las medidas que más ayudan apuntan justo a esa combinación: mover un poco las piernas antes de acostarse y no llegar a la noche con el músculo deshidratado parece pesar más que cualquier otro factor aislado.

¿Los calambres en las piernas son peligrosos?

En la gran mayoría de los casos, no. Un calambre nocturno en la pantorrilla es doloroso e incómodo mientras dura, interrumpe el sueño y ya: no es señal de una enfermedad de fondo ni motivo de preocupación por sí solo.

Dicho esto, hay señales que no encajan con el calambre común y que apuntan más bien a otra causa:

  • Una pierna que se hincha, se pone caliente o se enrojece de un momento a otro, sobre todo si es solo de un lado.
  • Un dolor que aparece al caminar una distancia parecida cada vez y que cede solo con el reposo, sin necesidad de estirar ni de subir las piernas: ese patrón apunta a la circulación arterial, no a un calambre muscular.
  • Debilidad o pérdida de fuerza que acompaña al calambre, más allá del dolor del momento.
  • Calambres muy intensos que no ceden, o que empiezan después de estar en contacto con plaguicidas, químicos industriales o metales pesados.

El cansancio durante el día por un sueño interrumpido de tanto calambre nocturno, aunque es menos urgente que las señales anteriores, también vale la pena mirarlo junto con el resto: un calambre ocasional no debería estar quitando el sueño casi todas las noches.

Fuera de esas señales puntuales, el calambre que despierta a mitad de la noche y se va al estirar la pantorrilla es parte de lo esperable.

El calambre común tampoco se parece a otras dos cosas con las que a veces se confunde: las distonías, que son contracciones más largas y que afectan varios grupos musculares a la vez, y la tetania, con espasmos que se repiten seguido o se mantienen y son más generalizados. Ninguna de las dos dura solo un par de minutos ni se limita a la pantorrilla como el calambre puntual.

Qué hacer durante el calambre y cómo bajar la frecuencia

Mientras dura el calambre, lo que más ayuda es estirar el músculo de inmediato:

  1. Estire la pantorrillaDe pie o sentado, lleve la punta del pie hacia la cara y sostenga el estiramiento unos segundos, hasta que ceda.
  2. Camine o sacuda la piernaUnos pasos, o mover la pierna con suavidad, ayuda a que el músculo se relaje después del estirón inicial.
  3. Aplique calorUna ducha caliente dirigida al músculo, o un baño tibio, alivia el dolor que queda después del calambre.

Para que den con menos frecuencia, lo que más respaldo tiene son hábitos simples, sostenidos varios días seguidos:

  1. Estire antes de dormirUnos minutos de estiramiento de pantorrilla antes de acostarse baja las probabilidades de que dé el calambre esa noche.
  2. Beba agua durante todo el díaNo solo antes de dormir: mantenerse hidratado durante el día completo es lo que parece ayudar, junto con moderar el alcohol y la cafeína.
  3. Afloje las cobijas a los pies de la camaUna sábana muy ajustada que mantiene el pie apuntando hacia abajo toda la noche puede favorecer el calambre.
  4. Cuide cuándo hace ejercicioEjercitarse justo después de comer se ha relacionado con más calambres; dejar un rato entre la comida y el esfuerzo es una medida sencilla de sostener.

Una lista calma el episodio y la otra baja cuántas veces vuelve a darse; no cumplen la misma función, y sostener la segunda es lo que más cambia con el tiempo.

Magnesio, potasio y quinina: qué dice la evidencia

Frente a los calambres nocturnos es frecuente escuchar que faltan minerales, sobre todo magnesio o potasio. La evidencia es más modesta de lo que parece.

Una revisión Cochrane reunió 11 estudios con 735 personas para evaluar el magnesio en distintos grupos (CD009402). Cinco de esos estudios, con 271 adultos mayores con calambres nocturnos, encontraron una diferencia de apenas 0,18 calambres menos por semana frente a placebo —intervalo de confianza del 95 %: de -0,84 a 0,49—, un margen que incluye el cero; la certeza de esa evidencia es moderada. En el embarazo, otros cinco estudios con 408 mujeres dieron resultados contradictorios entre sí. Un tercer grupo, con cirrosis hepática, tenía un único estudio con 29 personas, insuficiente para sacar conclusiones. El magnesio, además, trajo algo más de molestias digestivas: entre el 11 % y el 37 % de quienes lo tomaron, sobre todo diarrea, frente a un 10–14 % con placebo. En conjunto, la revisión no respalda el magnesio como manera confiable de bajar la frecuencia de los calambres nocturnos en quien ya tiene niveles normales de este mineral. Vale la pena notar, además, que esta revisión no incluyó estudios sobre el calambre asociado al ejercicio: sus conclusiones aplican sobre todo al calambre nocturno de personas mayores y al del embarazo.

SustanciaQué dice la evidencia
Magnesio, adultos mayoresSin reducción clara de los calambres frente a placebo (Cochrane CD009402)
Magnesio, embarazoResultados contradictorios entre los estudios
Potasio bajoAsociado a los calambres; sin una revisión tan sólida como la del magnesio

El potasio bajo también aparece entre los desequilibrios asociados a los calambres musculares, pero eso no prueba que tomarlo de más ayude cuando los niveles ya están normales.

Calambres, pesadez y várices: qué relación tienen

Los calambres no son exclusivos de un problema de circulación: hay personas sin ninguna várice que los sienten seguido, y personas con várices visibles que nunca los tienen. Dicho esto, cuando ya hay piernas cansadas, pesadas o con várices, el calambre nocturno se suma con más frecuencia a ese cuadro, sobre todo después de días de mucho calor o de muchas horas de pie.

La explicación está en la misma sangre que se queda abajo por horas: mientras más cargada esté la circulación venosa al final del día, más irritable parece quedar el músculo hacia la noche. La guía de várices explica de dónde viene esa carga y qué ayuda a aliviarla en el día a día, más allá del calambre puntual.

Entre las opciones que se han estudiado para la insuficiencia venosa está el extracto de semilla de castaño de Indias: a corto plazo mostró menos dolor, edema y picazón que el placebo en personas con insuficiencia venosa crónica, aunque la calidad de esos estudios es limitada (Cochrane CD003230). Esta guía reúne lo que se sabe sobre el castaño de Indias.

Por eso, cuando el calambre nocturno es frecuente y coincide con jornadas largas de pie o con las piernas hinchadas, tiene sentido mirarlo junto con el resto del cuadro venoso, en vez de tratarlo como un problema aparte. Los mismos hábitos que ayudan con la pesadez —moverse seguido, elevar las piernas un rato, no quedarse en la misma postura por horas— aparecen también en el manejo del calambre nocturno, lo que refuerza que las dos molestias comparten terreno, aunque no siempre lleguen juntas.

¿Un suplemento puede ayudar?

Junto con estirar, moverse y cuidar el agua durante el día, hay quienes suman una cápsula diaria pensada para el cuidado de las piernas cansadas, pesadas o con várices, como parte de la rutina de todos los días. Acá se explica qué es Calmano y para quién está pensado.

Lo que más pesa en el calambre ocasional de pantorrilla sigue siendo lo de siempre: moverse durante el día, estirar antes de dormir y no llegar deshidratado a la noche. Eso no cambia aunque se sume cualquier otro hábito a la rutina diaria. Como con cualquier hábito nuevo, lo que se nota varía de una persona a otra, y depende de sostenerlo junto con el resto y no de tomarlo como algo aislado.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué me dan calambres en las piernas de noche?

La causa exacta casi nunca se conoce del todo. Se relaciona con el cansancio muscular del día y con pasar muchas horas seguidas sin moverse durante el sueño; en quienes tienen una circulación venosa más cargada, el calambre nocturno se nota con más frecuencia. La deshidratación, la edad y el embarazo también aumentan el riesgo.

¿Qué vitamina o mineral falta cuando dan calambres?

No siempre falta algo puntual. El potasio, el magnesio o el calcio bajos aparecen entre los desequilibrios asociados a los calambres, pero eso no significa que a todo el que los sufre le falte alguno de estos minerales.

¿Cómo quito un calambre en la pierna rápido?

Estirar la pantorrilla llevando la punta del pie hacia la cara suele aliviarlo en el momento. Caminar unos pasos, masajear el músculo o el agua caliente sobre la zona también ayudan mientras pasa.

¿Tomar magnesio sirve para los calambres?

La evidencia es más modesta de lo que se suele pensar. Una revisión Cochrane no encontró una reducción clara de los calambres nocturnos frente a placebo en adultos mayores, y en el embarazo los resultados fueron contradictorios entre los estudios (CD009402).

¿Los calambres en las piernas son señal de várices?

No siempre. Hay personas sin ningún problema venoso que los sienten seguido, y personas con várices que nunca los tienen. Cuando además hay pesadez o hinchazón que empeora con las horas de pie, esa parte se explica en la guía de várices.

¿Cuándo un calambre no es un calambre común?

Cuando una sola pierna se hincha, se pone caliente o cambia de color; cuando el dolor aparece al caminar y cede solo en reposo; o cuando hay debilidad o adormecimiento además del calambre. Esas señales apuntan a otra causa y no encajan con el calambre nocturno típico.

Fuentes consultadas

  1. Mayo Clinic — Calambres nocturnos en las piernas: causas
  2. MSD Manuals — Calambres musculares
  3. Cochrane — Suplementos de magnesio para los calambres musculares (CD009402)
  4. Cochrane — Extracto de semilla de castaño de Indias para la insuficiencia venosa crónica (CD003230)

Redactado por Equipo de Salud en Colombia

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